martes, 4 de septiembre de 2007

Mei you

Leyendo el buenísimo blog de chinochano, encontré cosas que aquí podemos darlas por comunes pero que en China no hay como:

(Textualmente)

BAÑERAS: Exceptuando las que hay en las urbanizaciones para ricos o "laowais", las bañeras son una utopía, empezando por mi casa. Por no haber no hay ni separador entre la ducha y el resto del suelo.

ESPONJAS: ¿Quizá relacionado con lo anterior? No hay manera de encontrar una esponja en condiciones, sólo hay una especie de redecillas de plástico atadas como un pompón que también sirven para frotarse en la ducha, pero que a las pocas semanas están desechas y hay que comprarse una nueva.

VINAGRE: Hay de arroz, pero no sabe igual, desde luego. Sí hay, en cambio, aceite de oliva, en su mayoría importado de España, que se vende en casi todos los supermercados.

SALUDOS EN LOS PORTALES: Los chinos serán menos educados o a lo mejor más honestos, el caso es que nunca saludan en el portal o el ascensor a quien conocen sólo de vista. Pero si un extranjero les dice "ni hao", ellos contestan, todo hay que decirlo.

AZÚCAR: Mis amigos juran que sí hay, pero yo no la encuentro en las tiendas, no hay manera. Hay en terrones o con texturas y sabores extraños, pero el azúcar fina y dulce de toda la vida en China brilla por su ausencia.

ESCALERAS MECÁNICAS HACIA ABAJO EN EL METRO: Si te has roto la pierna, no sueñes con que el Metro de Pekín te vaya a ayudar.

ESPÁRRAGOS: Resulta irónico, porque gran parte de los espárragos que se comen en España se cultivan en China, pero en el país asiático ni los prueban.

COCHECITOS DE BEBÉ: Con los dedos de esta mano puedo contar los que he visto en cuatro años en China, y casi todos eran de extranjeros. No sólo no hay cochecitos, sino que tampoco hay casi bebés en las calles (parece mentira, con la de niños que se hacen al día en este país). Se ve que las madres tienen miedo de que sus pequeños cojan enfermedades en el mundo exterior.

PLAZAS DE LAS DE BANQUITOS: Los chinos se debieron quedar satisfechos con su Plaza de Tiananmen, porque después de ésa no han edificado ninguna otra. Al menos, plazas de las que a uno se puede sentar a charlar, leer un libro o, si se es niño, jugar un partido de fútbol.

FAROS EN LAS BICIS: Parece mentira que con tanta bici a nadie se le haya ocurrido montar un negocio de venta de faros y dinamos. Y más en un país donde se va mucho en bici por la noche, con gran peligro para los ciclistas.

MÁQUINAS TRAGAPERRAS Y FUTBOLINES: El billar está extendidísimo, tanto indoor como outdoor, pero no los futbolines. Luego se extrañarán los chinos de que su selección no va al Mundial. ¡Claro, si no hay fútbol de base! Las tragaperras están prohibidas, como muchos juegos de azar, no así las maquinas matamarcianos.

ANUNCIOS DE COCHES Y COLONIAS: Este tipo de anuncios, tan pelmazos en la televisión española, apenas existen en la china, donde son sustituidos por los de champú (miles de marcas, y miles de morenas desplegando sus cabellos brillantes) y los de medicinas milagrosas.

PASATIEMPOS EN EL PERIÓDICO: El idioma chino será muy bonito, pero no permite pasatiempos tales como los crucigramas, las sopas de letras o los autodefinidos, así que los periódicos pierden mucho. Otra sección que no existe es la de la programación del día, supongo que se debe a la cantidad de canales que hay en el país y al hecho de que todos pongan lo mismo.

CROMOS: Este pequeño placer de niños y coleccionistas obsesivos como yo no existe en China, y es una pena porque me encantaría coleccionar cromos del Rey Mono o de la Liga China de Fútbol.

CAMPINGS: Ni uno, no se acampa en grupo en este país. En general, a los chinos el monte no les gusta demasiado, a menos de que haya un teleférico para subir a él y un restaurante en su cima.

TIENDAS DE VEINTE DUROS: En España, los chinos las monopolizan, pero en China no existen tiendas que lo vendan todo a un mismo precio. ¿Qué raro, no?

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