martes, 5 de febrero de 2008

Anecdotas de garzona


Trabajando en el "Meeting" me tocó atender a un italiano muy muy pero MUY lindo. Todo bien, buena propina, buen trato ok. Al día siguiente volvió a almorzar al local y volví a jot-em-atenderlo pensando en los bueno golpes del destino. Al tercer día esperando a que abrieran el local, pasó por mi lado rumbo al McDonald`s (maldito McDonnald!) y aproveché de conversar un ratito con él hasta que llegó mi jefe a abrir el local. Ese mismo día volví a divisarlo mientras iba a cenar a otra parte (muchas casualidades ¿no?). Terminado el día renuncié y fui a una entrevista de trabajo a otro local donde ´terminé contratada. Me arreglé me puse el uniforme y partí a trabajar...y aque n adivinan que mesa me toco en el restaurant...sí el italiano...

Y mientras estoy aqui matando las horas, sueño con una voz aterciopelada que me susurre tiernamente "Ti volgio bene"

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